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La auténtica brandada de bacalao. Un sabor único

por / Jueves, 26 noviembre 2015 / Publicado enNoticias
brandada de bacalao

La brandada de bacalao es un plato excepcional, de preparación no muy complicada y un sabor único, apto para múltiples ocasiones, a la vez que encaja de forma perfecta en las comidas escogidas para periodos tan especiales como la Cuaresma o la Vigila.

El término brandada de bacalao parece tener su origen en el verbo catalán brandar, que viene a significar algo así como balancear o mover algo con movimiento de vaivén. Seguramente, porque hace referencia a parte de su preparación, en la que hay que ligar la crema resultante moviéndola mientras se mezclan sus ingredientes.

Este plato ya está documentado en el siglo XVI, aunque probablemente su elaboración se produjera desde mucho antes, estando presente en las mesas de los habitantes de las zonas costeras en la superficie de un amplio arco mediterráneo que cubre desde Alicante hasta la Liguria, en el norte de la península itálica. Así, era parte de la cocina casera popular, constituyendo con frecuencia la cena de pescadores y campesinos. Como curiosidad, se da la peculiaridad de que este plato era principalmente preparado por los hombres, en vez de las mujeres.

Lógicamente, la receta de la brandada de bacalao se va adaptando de distinta forma según los territorios que la acogen y los gustos propios de sus habitantes. Así, se produce su evolución desde una salsa ?alioli? típica, a la que se añade bacalao seco desmigado, pero no lleva patata, como se observa en algunas recetas actuales. Fueron los franceses los que dieron notoriedad internacional a esta receta, pero antes eliminaron el ajo, que nuestros vecinos consideraban por entonces como un condimento vulgar, y sustituyeron el aceite de oliva por otros aceites vegetales o por mantequilla, añadiendo la patata y la nata.

La brandada de bacalao tiene un aspecto y aroma delicioso, como una especie de paté blanco delicioso, ligero y cremoso, que tiende a consumirse frío, untado en unas rebanadas de pan tostado. Por sí solo, puede constituir un entrante único, o un aperitivo y una forma única de enriquecer los platos servidos en una fiesta o cóctel.

Pero, además de poderse tomar como plato principal con todas las garantías, admite múltiples aplicaciones, constituyendo un excelente relleno para un plato de pimientos de piquillo, o una guarnición muy apropiada para muchos otros platos.

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